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Artículo de Opinión
29/05/2010Alcohol, una droga sin tapujos
No acierto a recordar, la cantidad de eslóganes que pululan por marquesinas, medios de comunicación, etc., de cómo debemos proceder ante el consumo de alcohol. De lo que sí estoy completamente seguro, sin necesidad de tener que recordar; es que la publicidad que nos llega del mismo, es mucho más impactante y superior a los susodichos eslóganes.
Al parecer nuestros compromisarios, prefieren hacer oídos sordos, ante la creciente magnitud del problema alcohol. Es más, se ha llegado al extremo de tergiversar la realidad de los resultados, tanto sobre la edad de inicio, como en el porcentaje de bebedores de riesgo.
Pero no es mi intención, consagrarme en este momento a barajar números ni porcentajes. Mi verdadera intención, pasa por comentar la realidad del problema tal y como desgraciadamente está sucediendo. Sería bueno, que nos detuviésemos a pensar fríamente, en el futuro que nos depara esta sociedad a la que pertenecemos. Un futuro, que ya está comenzando a germinar sus frutos. Unos frutos, que son el resultado de la pasividad, de la permisividad, de la despreocupación, de mirar para otro lado, o lo que es igual, de meter la cabeza bajo el ala como el avestruz, para no ver la realidad de lo que está ocurriendo.
Tan solo, aquellas personas que por desgracia, lo están viviendo en vivo y en directo, sabrán en su justa medida a lo que me refiero. De igual manera que muchas de ellas, también recordaran de haber cometido el mismo error, que ha día de hoy está cometiendo una gran parte de la sociedad. Lógicamente y como no podía ser de otra manera, les hablo del rechazo de toda información, que tenga que ver con los problemas derivados del consumo de alcohol.
Por otra parte, si bien es cierta la gran la cantidad de familias, que en un principio hicieron oídos sordos, a todo tipo de información sobre el consumo de alcohol, y hoy sufren las consecuencias en sus hogares. Familias a las que el alcohol les está cobrando con creces los momentos de placer que este les brindo, si es que los hubo. No lo es menos, la cantidad de personas en riesgo por dicho consumo. No caigamos en el error de pensar que... "No pasa nada"; ¡Sí pasa! y lo más cruel de todo esto, es que continuamos enmascarando una droga, a la que según parece, dicho calificativo, nos resulta un tanto: ¿Ridículo?, ¿Increíble?, ¿exagerado? o... ¿Será que el hecho de habernos habituado a ella, no nos permite ver con claridad, la verdadera realidad del problema?
Sea como fuere, la bolita de las medias verdades, sigue rodando ladera abajo, y a su paso, arrastrando a un montón de nuevos adictos, que por desgracia, cada vez son más jóvenes. Algo que me lleva a discrepar muy mucho, con las cifras facilitadas por la Sra. Consejera para la igualdad y bienestar social de la Junta de Andalucía, Micaela Navarro. Sobre todo, si las comparamos con las noticias que nos llegan y que diariamente aparecen en Internet, y que por lo que se ve, arrojan cifras que nos hablan de un incremento en el consumo, así como de una disminución en la edad de inicio. Noticias abaladas por distintos medios y comunidades, y que están al alcance de toda persona interesada en el problema.
A decir verdad, lo verdaderamente inquietante, es preguntarnos: ¿Lo estamos haciendo bien?, ¿Lo están haciendo bien los ayuntamientos, que más que preocuparse por un gran problema de salud social, se esmeran en aportarnos áreas, en las que poder llevar a cabo los desenfrenados consumos? Me parece importantísimo, que los distintos ayuntamientos se preocupen de poder facilitarle a la ciudadanía, un merecido descanso. Pero con esto no hemos concluido el problema; con esto, ni tan siquiera le hemos plantado cara. Estamos hablando de una parte de nuestra juventud, de la que sin ánimo de generalizar, debo decir, que son muchos los que están jugando con su salud y con la de sus familiares. Algo que no nos debería permitir mirar para otro lado, despreocupándonos de lo verdaderamente importante, y que a lo único que nos conduce, es al hecho de continuar favoreciendo el consumo de la droga alcohol.
Desde aquí, y como ciudadano, me gustaría que aquellos que somos padres, nos preocupásemos un poco más seriamente de esa juventud; porque será de la mejor manera, que les podamos ayudar a enfrentarse y defenderse de los sinsabores de la vida y, ¿Cómo no?, de drogas que como el alcohol, conllevan la destrucción al que las consume, a las familias y a toda una sociedad. Hagámoslo, mientras los responsables políticos, se divierten en el congreso de los diputados, jugando con una crisis a la que no saben cómo atajar, especulando entre ellos, abusando de la demagogia, e insultándose mutuamente como si fuesen niños en un patio de colegio.
Al parecer nuestros compromisarios, prefieren hacer oídos sordos, ante la creciente magnitud del problema alcohol. Es más, se ha llegado al extremo de tergiversar la realidad de los resultados, tanto sobre la edad de inicio, como en el porcentaje de bebedores de riesgo.
Pero no es mi intención, consagrarme en este momento a barajar números ni porcentajes. Mi verdadera intención, pasa por comentar la realidad del problema tal y como desgraciadamente está sucediendo. Sería bueno, que nos detuviésemos a pensar fríamente, en el futuro que nos depara esta sociedad a la que pertenecemos. Un futuro, que ya está comenzando a germinar sus frutos. Unos frutos, que son el resultado de la pasividad, de la permisividad, de la despreocupación, de mirar para otro lado, o lo que es igual, de meter la cabeza bajo el ala como el avestruz, para no ver la realidad de lo que está ocurriendo.
Tan solo, aquellas personas que por desgracia, lo están viviendo en vivo y en directo, sabrán en su justa medida a lo que me refiero. De igual manera que muchas de ellas, también recordaran de haber cometido el mismo error, que ha día de hoy está cometiendo una gran parte de la sociedad. Lógicamente y como no podía ser de otra manera, les hablo del rechazo de toda información, que tenga que ver con los problemas derivados del consumo de alcohol.
Por otra parte, si bien es cierta la gran la cantidad de familias, que en un principio hicieron oídos sordos, a todo tipo de información sobre el consumo de alcohol, y hoy sufren las consecuencias en sus hogares. Familias a las que el alcohol les está cobrando con creces los momentos de placer que este les brindo, si es que los hubo. No lo es menos, la cantidad de personas en riesgo por dicho consumo. No caigamos en el error de pensar que... "No pasa nada"; ¡Sí pasa! y lo más cruel de todo esto, es que continuamos enmascarando una droga, a la que según parece, dicho calificativo, nos resulta un tanto: ¿Ridículo?, ¿Increíble?, ¿exagerado? o... ¿Será que el hecho de habernos habituado a ella, no nos permite ver con claridad, la verdadera realidad del problema?
Sea como fuere, la bolita de las medias verdades, sigue rodando ladera abajo, y a su paso, arrastrando a un montón de nuevos adictos, que por desgracia, cada vez son más jóvenes. Algo que me lleva a discrepar muy mucho, con las cifras facilitadas por la Sra. Consejera para la igualdad y bienestar social de la Junta de Andalucía, Micaela Navarro. Sobre todo, si las comparamos con las noticias que nos llegan y que diariamente aparecen en Internet, y que por lo que se ve, arrojan cifras que nos hablan de un incremento en el consumo, así como de una disminución en la edad de inicio. Noticias abaladas por distintos medios y comunidades, y que están al alcance de toda persona interesada en el problema.
A decir verdad, lo verdaderamente inquietante, es preguntarnos: ¿Lo estamos haciendo bien?, ¿Lo están haciendo bien los ayuntamientos, que más que preocuparse por un gran problema de salud social, se esmeran en aportarnos áreas, en las que poder llevar a cabo los desenfrenados consumos? Me parece importantísimo, que los distintos ayuntamientos se preocupen de poder facilitarle a la ciudadanía, un merecido descanso. Pero con esto no hemos concluido el problema; con esto, ni tan siquiera le hemos plantado cara. Estamos hablando de una parte de nuestra juventud, de la que sin ánimo de generalizar, debo decir, que son muchos los que están jugando con su salud y con la de sus familiares. Algo que no nos debería permitir mirar para otro lado, despreocupándonos de lo verdaderamente importante, y que a lo único que nos conduce, es al hecho de continuar favoreciendo el consumo de la droga alcohol.
Desde aquí, y como ciudadano, me gustaría que aquellos que somos padres, nos preocupásemos un poco más seriamente de esa juventud; porque será de la mejor manera, que les podamos ayudar a enfrentarse y defenderse de los sinsabores de la vida y, ¿Cómo no?, de drogas que como el alcohol, conllevan la destrucción al que las consume, a las familias y a toda una sociedad. Hagámoslo, mientras los responsables políticos, se divierten en el congreso de los diputados, jugando con una crisis a la que no saben cómo atajar, especulando entre ellos, abusando de la demagogia, e insultándose mutuamente como si fuesen niños en un patio de colegio.
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