Artículo de Opinión
08/01/2010¿Pueden beber alcohol los menores siguiendo un orden?
Por más que me esfuerzo, no consigo recordar un equipo de gobierno tan completo y variopinto dado a las sorpresas. Unas sorpresas que también podríamos calificar de juegos de manga; es decir, cierto tipo de arte por todos conocidos y que los profesionales en malabarismos, suelen quitarse y nunca mejor dicho, de la manga como último recurso para culminar el juego de magia del momento. Aunque sinceramente y pensándolo bien, no creo que entre las filas que componen ese completo equipo de gobierno, pueda existir alguien capaz de albergar entre sus habilidades tan interesante recurso.
Prueba de ello, son las innumerables y a corto plazo interrumpidas propuestas, nacidas del seno de dicho equipo. Infinidad de recursos que tan solo alcanzan a quedarse en patéticas ideas que solo sirven para suscitar polémica y falta de credibilidad entre los ciudadanos. Unos ciudadanos, entre los que contabilizamos un gran grupo, cuyo millonaria cifra, alcanza cerca de 4.000.000 de los que hasta no hace muchos años, eran trabajadores y que ha día de hoy nuestro equipo de gobierno los ha convertido en desempleados de larga duración. Todo ello sin contar aquellos que se encuentran esperando las incumplidas promesas, que como no conllevan coste económico alguno, las prometen y nunca mejor dicho, aferrándose a aquella famosa frase de... “Puedo prometer y prometo”
Últimamente, se apodera de mi la desconfianza y el temor de sentirme al igual que todo español de a pie, embarcado como un tripulante más de este barco llamado España, y en el que los responsables de llevar la nave a buen puerto, han perdido, o desconocen la carta de navegación. Convirtiendo lo que debería de ser un viaje de cuatro años de trabajo y prosperidad, en una puta aventura, de la que mucho me temo podamos salir bien librados.
No se porque puñetas me enrollo tanto, quizás porque al igual que muchos españoles me siento desvalido e impotente ante tanta demagogia política. Como quiera que sea, les agradeceríamos que de una vez por todas, comiencen ha hablarnos claro, aunque para ello, tengan que cambiar ciertos calificativos por otros nuevos que ustedes mejor que nadie y echando mano del Diccionario de
Andrés Rubido García
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